
Haciendo honor al pionero fue Starbucks quien introdujo al país la moda del café a baja temperatura. Esa obra de arte gastronomica llamada Frapuccino, cuya clave para acceder a su sabor perfecto es decirle al barista “mas base, menos hielo”, al poco tiempo fue mal imitada hasta por McDonalds, quien propuso un asqueroso Milk Shake en su menú. Ni hablar de los tragos fríos del McCafé.
Muchos sostienen que los locales de Starbucks estan operados por gente menos competente y sonriente que en sus inicios y a muchos nos hincha las pelotas que nos traten como unos cualquiera (ni anotan el nombre) cuando les pedimos el clásico y obrero café del día, mientras que si invertimos 5 lucas mas es muy probable de que las chicas nos den hasta el número de telefono y nos hagan un Mardi Grass.
Eso lo lamentable del sistema neoliberal: te tratan mejor por pagar, y si te quedas con tu pareja 50 años hasta algunos piensan que sería bueno premiarte con plata. Love for money.
Fue ese el motivo por el cual decidi aventurarme con el Juan Valdez. Dicen que es como el Codelco de Colombia. En todo caso, a nadie le podría molestar un local cuya mascota es igualita a Don Ramon del Chavo del Ocho.
Los Juan Valdez, tienen dos problemas: los sandwich a la vista son pésimos y para volver aun menos atractivos los locales al principio tenían un sistema cerrado de conexión a internet que nadie entendía como habilitar, pero siempre mantuvo una pequeña joya de la categoría cafe helado que supera todo: el Nevado.
Ojo: la mejor alternativa es el con Brownie. Una de las discusiones mas grandes del consumo contemporáneo es el uso de crema en bebestibles: generalmente no tienen sabor a nada. La de Starbucks incluso se transforman en la boca en una nata que se pega al paladar y se corta. Asqueroso. En el caso del Valdez, sinceramente no sucede: tiene un buen sabor dulce y neutro que complementa la bebida. El liquido es como una leche con café hecho por una mama inconsciente con la diabetes y para volver mas perfecto el escenario su mezcla con el pastelito americano blando de chocolate lo vuelve incluso algo masticable. Es una sensación placentera y diferente.
Probablemente lo unico que incomoda es que tomarlo con pajita (algo que no debería estar en la bitacora del macho) demora el proceso por que tambien se mezcla con las nueces del brownie tapando la cañeria. Por eso, saquele la tapa y disfrute como cuando se mandaba las leches chocolatadas. Un gran trago para disfrutar entre revistas, un día cualquiera de primavera-verano.
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