
Por Mítoro Inver
"Casi todos los hombres mueren de sus remedios, no de sus enfermedades."
Molière, dramaturgo francés, escritor de ‘El Avaro’ y otras obras.
A menos de que usted viva en un frasco de mayonesa, los profesores (mejor dijera, el Colegio de Profesores… hay que hacer las aclaraciones y distinciones pertinentes), se encuentra hoy en pleno paro indefinido. El motivo es, ya sabido, la exigencia del reconocimiento de la “deuda histórica” proveniente de la municipalización de la educación fiscal durante la dictadura de Pinochet. Creo que ninguno de nosotros podría negar que esa deuda existe. Por el contrario, sólo tres grupos de personas podrían hallarse en una suerte de “duda moral” respecto a la existencia de la deuda: Contraloría (para quien sólo valen las cifras, y no realiza juicios de valor), Gobierno (que por más que desee reconocer la deuda, debe limitarse a los mandatos de Contraloría), y el Pinochetismo UDI que aun perdura. Aparte de esos tres grupos, creo que no hay persona que postule la no existencia de la deuda histórica.
La pregunta ética de la sociedad, a esta altura, no se presenta en ‘pagar o no pagar’, ‘se lo merecen o no se lo merecen’. Más allá de que el profesorado sea uno de los grandes culpables, aunque no exclusivamente, de lo varada que está la educación (y lo digo proviniendo de una familia de profesores), no podemos pretender de ninguna manera hacernos los tontos con la deuda. Esa plata se les debe a los profesores que pasaron del sistema fiscal al municipal, más allá de sus logros pedagógicos. O sea la deuda histórica debe ser pagada.
He aquí de plantear una pregunta hinchapelotas. Qué pensaríamos si se nos presenta el caso de un o una cuidadora de niños, y muchas cuidadoras de niños, que dan diariamente de comer a estos niños, que no sólo los alimentan sino que los visten y cuidan; y que, por una deuda para con dichas cuidadoras, y a través de un paro, uno de los niños que debían cuidar muere de hambre? Las lucas que van a ganar, valen la vida de un pequeño muerto de hambre?
Es cierto que el caso resulta un tanto extremo; probablemente ningún alumno de colegio municipal muera en este paro. Sin embargo, y he aquí el parecido de ambos casos, por una cuestión netamente de platas, de querer o merecer lucas, nos terminamos CAGANDO a terceros que están indefensos. Porque si esto sigue su curso natural, les aseguro que los únicos que ganarán cero, y que incluso quedarán con números negativos, serán los alumnos. No los profesores, ni Gobierno.
No pretendo que los profesores, u otras profesiones u oficios que cumplan un rol social, no tengan derecho a huelga. Es necesario. Y es bueno. Pero al mismo tiempo es simplemente impresentable que por la avaricia de un grupo gremial, estemos dispuestos a bancarnos que todo un alumnado valga callampa, que nos lo pasemos por cierta parte, y que ojalá se salven de algún modo si tienen un poco de suerte (o lucas para pagar un particular subvencionado).
Este paro gremial superó los límites de lo tolerable. No digo que no deba pagárseles la deuda histórica, y lo mismo para el tema del bono SAE. Deben pagárselos. El problema está en que el Estado tenga que solventar que la codicia de unos pocos denigre, hiera y atente contra todo lo que, quienes creemos en la educación pública, hemos intentado construir (por muchas falencias que ésta tenga)...
Y, sólo por gusto y para meter aún más el dedo en la yaga, me quedaré con una cuña de Rodrigo Bosch, Presidente de la Corporación de Colegios Particulares de Chile: “Los hijos de profesores municipalizados estudian en colegios particulares subvencionados”. Puta que es fácil cuando el cacho lo tienen otros…

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